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¿Simpático?

 

Whale Watching

 

¿Por qué nos gustan los cetáceos?

Esta es la pregunta que siempre hacemos a los asistentes a nuestras conferencias, y las respuestas son siempre parecidas, sin distinguir edades ni grupos sociales:

Todas estas afirmaciones no podemos de decir que son ciertas ni tampoco falsas, son fruto de la información que han ido recibiendo a lo largo de su vida a través de los medios de comunicación, de los libros, del cine, de los delfinarios, de los amigos, etc...

Que los delfines sean bonitos es una cuestión personal, pero no lo son más que un tiburón o un atún. No son simpáticos por naturaleza, esa es una visión que se tiene aportada por los delfinarios, que entrenan a los animales para que lo parezcan. En la foto se muestra a un delfín mular, que no está sonriendo, es que la forma de su boca es así.

En cuanto a la inteligencia, parece estar al mismo nivel, por lo menos de los grandes primates y quizá hasta de los niños pequeños, ya que tienen auto-conciencia y son capaces de manejar un pensamiento abstracto. Sin duda alguna, los delfines han demostrado una gran capacidad de aprendizaje, no sólo en los delfinarios, sino en otras áreas como la militar o la investigación.

Las capacidades físicas de los cetáceos también causan una gran admiración: su velocidad en el agua, su resistencia, su capacidad de buceo en apnea, etc.. son algo que los humanos, tan torpes en el medio acuático, no dejamos de envidiar.

Por todas estas cosas, y algunas más, los cetáceos se han convertido en un símbolo de la defensa de los océanos ante la amenaza permanente que es el hombre, y tal es así, que muchas campañas de concienciación y divulgación sobre este fenómeno tienen como imagen alguna especie de cetáceo.